Una inversión es postergar el beneficio
presente o inmediato de un bien por un probable beneficio futuro. El beneficio
de una inversión es probable, puesto que no todas las inversiones generan la
rentabilidad esperada, sino que muchas de ellas generan perdida. Las
inversiones a mayor rentabilidad mayor riesgo, es decir que mientras mas altos
pudieran ser los beneficios de una inversión la misma tiene un mayor porcentaje
de riesgo.
Las
inversiones se clasifican en inversiones corto, medio y largo plazo, pero para
los fines que me propongo quiero agruparla en las siguientes categorías:
Inversiones Financieras
Inversiones emocionales
Las inversiones financieras son aquellas que
son capaces de multiplicar el bien u activo invertido en un periodo de tiempo
determinado. Ejemplo una persona que posea una suma equivalente a RD$100,000.00
decide invertirlo en un determinado negocio, o lo coloca en uno de los puestos
de bolsa, con el objetivo de que el importe invertido genere intereses y así
duplicar o triplicar el dinero invertido,
en periodo de tiempo específico.
Las inversiones emocionales son aquellas
inversiones que aunque no generan un bien tangible, produce en el individuo la
satisfacción de agasajarse así mismo ya sea comprándose algo que aunque
financieramente hablando implique un gasto, produce en el individuo un interno
contentamiento. En cuando a las mujeres es muy común que estas se sientan
satisfecha teniendo una casa muy bien equipada, con ajuares con el tamaño y
color de su gusto, cuadros de diferentes tamaños y por supuestos les encantan
ir de compra. Respecto a los hombres es muy probable que un adolescente de 17 a
19 no conozca las características de la mujer con la que desea casarse, pero si
conoce muy un bien el carro que desea, inclusive la marca, el año y los
accesorios.
Tanto las inversiones financieras como las
emocionales, revisten el mismo grado de importancia para los individuos, puesto
que de nada vale trabajar solo para acumular y vivir cansado, por lo tanto un
viaje al año no hace daño, para aquellos quienes tienen las posibilidad de
hacerlo, para no los que no, vivimos en país rico en paisajes naturales de
hermosas playas, y un clima acto para disfrutar cada rincón de nuestro país.
El problema con las inversiones emocionales, es
que éstas, cuando no se hacen con el debido criterio pueden lesionar las
emociones misma, y por lo tanto no se cumple en el individuo el objetivo para
lo cual incurrió en la misma. Uno de los ejemplos más común que podríamos
mencionar, es que realmente las mujeres disfrutan ir de compra, pero cuando no
lo hacen con la debida planificación se pueden exceder de su presupuesto e
incurrir el deudas y al final tener que lidiar con la intranquila genera no
contar con un presupuesto para llegar a fin de mes, producto de los compromisos
previamente asumido. De igual modo, si un hombre no planifica los gastos en los
que incurrirá al momento de comprar un carro, más el costo del financiamiento
cuando este es financiado, y luego descubre que esta inversión sobrepasa la
capacidad de sus ingresos y se ve en la obligación traspasarlo, o lo pierde por
incumplimiento de pago, entonces sus emociones quedan doblemente lesionada,
primero por no contar con aquello que al principio parecía ser un agasajo
personal y segundo por haber perdido parte de sus ahorros, puesto que para incursionar
en el financiamiento debes de contar al menos con el 20% del valor del bien.
CONSEJOS PARA LOS INVERSIONISTAS
1. Analizar si estamos en capacidad de
incurrir en tal inversión. Lucas 14:28 Porque
¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y
calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?
2.
No
todos hemos nacido para ser negociante. De la misma manera que no todos pueden
ser pastores, ni predicados y maestros. Efesios 4:11 Y él mismo constituyó
a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores
y maestros,
3.
Aún
las inversiones emocionales no se hacen basada en las emociones. Investiga,
lee, capacítate y luego corre el riesgo.
4.
Debes
de estar consiente que invertir significa correr riesgo y que no siempre las
cosas salen como la planificamos. Pero esto no debes de ser una desmotivación
para no hacerlo, por supuesto bajo los criterios antes mencionados.
5.
Buscar
asesoría no está demás. Hay muchas capacitadas que están dispuesto ayudar sin
ningún costo en esta materia.
6.
Y
por último ponte en las manos de Dios, ora y busca la guía del Espíritu Santo.
No de un consejero profeta oscurantista que no sepa otra cosa que decirte, Dios
está contigo y te va a prosperar en todo lo que emprendas.
Bendiciones!
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