domingo, 6 de octubre de 2019

SOLIDARIDAD CON RACIONALIDAD


La biblia como  el código de salvación y preservación de la humanidad, también contienes normas que regula lo que debe ser la ética sobre actos de bondad, caridad, ayuda etc. Mat. 6:3 Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. Cuando hablamos de norma nos referimos al principio que se impone o se adapta para dirigir la conducta o la correcta realización de una acción o el correcto desarrollo de una actividad.
Partiendo de lo previo el propio Jesús se encargó de enseñarnos principios éticos para regular los actos de caridad, así de esta manera se cuida la imagen y reputación de quien es favorecido con el mismo, pero también se cuida  el corazón del instrumento. Tampoco significa esto que a la hora de mostrarnos compasivos con nuestro prójimo no debemos de hacer ciertos análisis lógicos elementales, y analizar si estamos en lo correcto para evitar hacer lo incorrecto guiados o motivado por nuestras más sinceras intenciones de ejercitarnos en la bondad.
Uno de los ejemplos que bien pudiéramos mencionar, es que en las calles de nuestro país, deambulan ciertas personas pidiendo, las cuales se identifican como cristianos, acto que para los que lo somos es un poco difícil de creer, puesto que el cristiano no acostumbra a pedir para sí mismo, por lo tanto acciones similares nos conducen a analizar si ciertamente estas personas son cristianas, pues este acto es una características propia de los viciosos.
De igual modo cuando observamos a ciertos parientes, amigos o personas allegadas envueltas en problemas de deudas debemos hacer lo propio, puesto que muchas veces queremos ponernos el traje del santo de la caridad (San Vicente de Paul) y resolverles los problemas a tales personas, sin hacer un análisis y considerar de si ciertamente les estamos haciendo un bien.
En ciertas ocasiones se me acerco una empleada en la empresa para la cual laboro solicitándome un préstamos para saldar sus deudas, a la vez me solicitaba, que como ganaba poco quería que se lo descuente en mínimas cuotas, yo al descocer la vida de esta persona puesto que tenía poco tiempo trabajando en dicha empresa y al ver su desesperación me preste a buscar la aprobación del mismo, a lo que mi supervisor inmediato cuando les presento la solicitud sin ninguna explicación me dio un rotundo no, hecho que se me pareció al instante un acto cruel, por suerte en ese mismo instante entra el propietario de la empresa a lo que mi supervisor les comenta de mi solicitud y estas fueron las palabras textuales del propietario, a fulana no les preste ni un centavo de mi dinero, quede estupefacto, al cabo de poco minutos entramos en detalles, a lo que el propietario me explicaba, no hace un año cuando senté a fulana en mi escritorio y les dije que escribiera en un papel todas sus deudas y procedí a pagársela de inmediato, como es posible que ahora ella me diga que está envuelta en los mismo problemas de deudas.
Hay diferentes razones por la que una persona puedes verse envueltos en problemas de deudas, algunas de ellas escapan el control o dominio del deudor, como por ejemplo, una persona que repentinamente les llegue una enfermedad considerada como catastrófica, pero estos casos son los mínimos y las excepciones en la mayoría de las personas que están atravesando grandes dificultades de deudas, por lo que en la mayoría no escapa el control de la persona misma. Por lo que también deberíamos de analizar el génesis individual de cada persona al momento de prestarles nuestra ayuda, puesto que una persona que se encuentre en problemas de deudas productos de mala administración de sus recursos, o producto de carencias internas, al prestarles una ayuda económica sin antes ayudarles a resolver sus carencias internes si es que esté dispuesta, es posibles que les estemos haciendo un mal peor por hacerles un bien, puesto que si su problema es producto de personas que les encantan tomar prestado a sabiendas de que no tienen la capacidad de pagar, es muy probable que a esta persona en vez de ayudarles lo que estemos haciendo es duplicándoles la capacidad para contraer deudas mayores que las que actualmente tiene.
Partiendo de lo antes dicho, al momento de prestarle ayuda a una persona envuelta en deudas, debemos de considerar las siguientes preguntas:
1.       ¿Es producto de lo poco que ganas? ¿Cuántas personas habrá con el mismo salario o aun con salario inferiores y no están en situaciones similares?
2.       ¿Es producto de su mala administración? ¿prestándoles o regalándole más dinero les estoy realmente ayudando a resolver su problema?
3.       ¿Es producto de su constante violación al principio del contentamiento? Es decir personas cuyo problema es inconformidad con lo que tienen.
4.       ¿Es producto de algún factor externo que escapo de sus manos, como una enfermedad catastrófica?
5.       ¿Es producto de una adicción a las compras? Las drogas y el alcohol  son el vicio de las minorías, el de la mayoría son las compras.
Esto solo por citar algunas interrogantes las cuales nos pueden ayudar a realizar un análisis lógico al momento de prestar ayuda, aclaro esto no es una formula, aun así corremos el riesgo de errar en lo injusto.
Termino parafraseando una de mis frases favoritas del Dr. Andrés Panasiuk, grietas productos de mala zapatas no se tapan con empañete. El suministrarles dinero a una personas que tiene deudas productos de carencias internas, sin que antes esta persona no halla resuelto su problema, lo más probable es que lo que estemos haciendo es duplicándoles la capacidad de contraer deudas.
Bendiciones!
Francisco Ramírez

2 comentarios:

  1. Si la biblia dice que por causa de la mardad el amor de mucho se enfriara, aveces se nos acercan personas pidiendo ayuda y dudamos de que su sinceridad porque otras personas nos han engañado, ademas de que se disfrasan de cristiana, para cometer fechorias, personalmente pienso que el cristiano no mendiga,

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    1. Totalmente de acuerdo con usted en relación a que el cristiano no mendiga. Bendiciones!

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