La biblia como
el código de salvación y preservación de la humanidad, también contienes
normas que regula lo que debe ser la ética sobre actos de bondad, caridad,
ayuda etc. Mat. 6:3 Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda
lo que hace tu derecha. Cuando hablamos de norma nos referimos al principio que
se impone o se adapta para dirigir la conducta o la correcta realización de una
acción o el correcto desarrollo de una actividad.
Partiendo de lo previo el propio Jesús se
encargó de enseñarnos principios éticos para regular los actos de caridad, así
de esta manera se cuida la imagen y reputación de quien es favorecido con el
mismo, pero también se cuida el corazón
del instrumento. Tampoco significa esto que a la hora de mostrarnos compasivos
con nuestro prójimo no debemos de hacer ciertos análisis lógicos elementales, y
analizar si estamos en lo correcto para evitar hacer lo incorrecto guiados o
motivado por nuestras más sinceras intenciones de ejercitarnos en la bondad.
Uno de los ejemplos que bien pudiéramos
mencionar, es que en las calles de nuestro país, deambulan ciertas personas
pidiendo, las cuales se identifican como cristianos, acto que para los que lo
somos es un poco difícil de creer, puesto que el cristiano no acostumbra a
pedir para sí mismo, por lo tanto acciones similares nos conducen a analizar si
ciertamente estas personas son cristianas, pues este acto es una
características propia de los viciosos.
De igual modo cuando observamos a ciertos
parientes, amigos o personas allegadas envueltas en problemas de deudas debemos
hacer lo propio, puesto que muchas veces queremos ponernos el traje del santo
de la caridad (San Vicente de Paul) y resolverles los problemas a tales
personas, sin hacer un análisis y considerar de si ciertamente les estamos haciendo
un bien.
En ciertas ocasiones se me acerco una empleada
en la empresa para la cual laboro solicitándome un préstamos para saldar sus deudas, a la vez me solicitaba, que como ganaba poco quería que se lo descuente
en mínimas cuotas, yo al descocer la vida de esta persona puesto que tenía poco
tiempo trabajando en dicha empresa y al ver su desesperación me preste a buscar
la aprobación del mismo, a lo que mi supervisor inmediato cuando les presento
la solicitud sin ninguna explicación me dio un rotundo no, hecho que se me
pareció al instante un acto cruel, por suerte en ese mismo instante entra el
propietario de la empresa a lo que mi supervisor les comenta de mi solicitud y
estas fueron las palabras textuales del propietario, a fulana no les preste ni
un centavo de mi dinero, quede estupefacto, al cabo de poco minutos entramos en
detalles, a lo que el propietario me explicaba, no hace un año cuando senté a
fulana en mi escritorio y les dije que escribiera en un papel todas sus deudas
y procedí a pagársela de inmediato, como es posible que ahora ella me diga que está
envuelta en los mismo problemas de deudas.
Hay diferentes razones por la que una persona
puedes verse envueltos en problemas de deudas, algunas de ellas escapan el
control o dominio del deudor, como por ejemplo, una persona que repentinamente
les llegue una enfermedad considerada como catastrófica, pero estos casos son
los mínimos y las excepciones en la mayoría de las personas que están
atravesando grandes dificultades de deudas, por lo que en la mayoría no escapa
el control de la persona misma. Por lo que también deberíamos de analizar el
génesis individual de cada persona al momento de prestarles nuestra ayuda,
puesto que una persona que se encuentre en problemas de deudas productos de
mala administración de sus recursos, o producto de carencias internas, al
prestarles una ayuda económica sin antes ayudarles a resolver sus carencias
internes si es que esté dispuesta, es posibles que les estemos haciendo un mal
peor por hacerles un bien, puesto que si su problema es producto de personas
que les encantan tomar prestado a sabiendas de que no tienen la capacidad de
pagar, es muy probable que a esta persona en vez de ayudarles lo que estemos
haciendo es duplicándoles la capacidad para contraer deudas mayores que las que
actualmente tiene.
Partiendo de lo antes dicho, al momento de prestarle
ayuda a una persona envuelta en deudas, debemos de considerar las siguientes
preguntas:
1.
¿Es
producto de lo poco que ganas? ¿Cuántas personas habrá con el mismo salario o
aun con salario inferiores y no están en situaciones similares?
2.
¿Es
producto de su mala administración? ¿prestándoles o regalándole más dinero les
estoy realmente ayudando a resolver su problema?
3.
¿Es
producto de su constante violación al principio del contentamiento? Es decir
personas cuyo problema es inconformidad con lo que tienen.
4.
¿Es
producto de algún factor externo que escapo de sus manos, como una enfermedad
catastrófica?
5.
¿Es
producto de una adicción a las compras? Las drogas y el alcohol son el vicio de las minorías, el de la
mayoría son las compras.
Esto solo por citar algunas interrogantes las
cuales nos pueden ayudar a realizar un análisis lógico al momento de prestar
ayuda, aclaro esto no es una formula, aun así corremos el riesgo de errar en lo
injusto.
Termino parafraseando una de mis frases
favoritas del Dr. Andrés Panasiuk, grietas productos de mala zapatas no se
tapan con empañete. El suministrarles dinero a una personas que tiene deudas
productos de carencias internas, sin que antes esta persona no halla resuelto su
problema, lo más probable es que lo que estemos haciendo es duplicándoles la
capacidad de contraer deudas.
Bendiciones!
Francisco Ramírez
Si la biblia dice que por causa de la mardad el amor de mucho se enfriara, aveces se nos acercan personas pidiendo ayuda y dudamos de que su sinceridad porque otras personas nos han engañado, ademas de que se disfrasan de cristiana, para cometer fechorias, personalmente pienso que el cristiano no mendiga,
ResponderBorrarTotalmente de acuerdo con usted en relación a que el cristiano no mendiga. Bendiciones!
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